Hasta ahora sólo había hecho fofubolis, pero hace poco me llegó un encargo proponiéndome hacer capuchones para lápices. Y pensé: ¡Qué bien! ¡Un nuevo reto!
La madre de Alejandra quería tener un detallito con sus hijas y su sobrina, el día de la comunión de Alejandra. Como condición: que los fofulápices fueran una reproducción de ellas tres y que además fueran vestidas con la sudadera de GAP que les regaló su tío.
Aquí tenéis el resultado. ¡Quedaron muy chulas!
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